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Una buena impresión

Una buena impresión

3,2,1…Acción

Todo estaba premeditado para que esta semana en Pájaros de Barro, me propusiera a dibujar el registro en el acetato y volverme loco haciendo impresiones de la serie de grabados Meditaciones.

El pedido de papel de obra final está por llegar, la tinta, tarlatana, ¿no hay stock de materiales?, un poco de estrés, bueno al menos el tórculo lo tengo. Una buena preparación previa para cualquier cosa es importante, aunque a veces no dependa de ti.

¿Por dónde empiezo? Es fácil por la estampa del grabado número 1 hasta completar las 10 que hay. Cada impresión cuenta sobre todo porque cada una no es igual a la siguiente. Esta en especial, está hecha a mano con la técnica del  aguafuerte con muchísima paciencia.

Casi le hago la ola a la repartidora del material y le ayudé (pensé: llegó el papel). Divido en cuatro partes el papel y lo dejo en la mesa preparado para estampar.

¡Estos días haré 50 estampas del número 1! Para hacer un buen entintado del grabado número 1, hay que ser muy sutil para que la tinta negra penetre en la incisión del huecograbado (vamos el dibujo). Y después poco a poco de la superficie de la matriz se elimina con tarlatana y papel de seda. Luego la plancha entintada se apoya sobre la pletina del tórculo y sobre ella el papel bonito, más los fieltros.

¡Como un capitán de un barco!,  muevo el volante del tórculo dejando impresión del dibujo del grabado sobre el papel. Ha salido muy bien, ahora sólo me quedan 49 estampaciones del grabado número 1, mucha paciencia Juanjo.

Saludos a tod@s

Juan José Andreu

Pájaros de Barro

Pájaros de Barro

Porque toda historia tiene un comienzo

Tras revisar la letra de pájaros de barro, dibujar, diseñar y pintar pájaros para el logotipo, cada palabra de la canción me resonaba a pasión, amor, deseo y quizás tristeza. Le di la vuelta y comprendí que hacia pájaros de barro y los echaba a volar, es imposible que una pieza de arcilla salga disparada por la ventana del estudio, pero desde mi imaginación pensé claro que puede volar y a partir de ese momento se me quedo grabado en mi memoria el nombre y la letra de Pájaros de barro.

Una tórrida tarde de verano hacia 1991, montado en la parte de atrás del Ford fiesta rojo, sin aire acondicionado (eso era importante), escuchaba la canción de Pájaros de Barro a todo volumen. Mi primera impresión  fue agradable y tranquilizadora, me aislaba del ruido de las ventanas abiertas y la velocidad en el transcurso del viaje hacia la mar.

Gracias a tod@s por estar ahí.

Juan José Andreu

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