google-site-verification: google4800c3131d5bb5e8.html

Pintora enigmática venida del cielo y las estrellas…

“Es una mujer pintora que busca y desea encontrar respuestas a sus preguntas y sentimientos mediante el color”.

“Arruti” Aurora Moreno, nace en Madrid en 1936, trabajadora incansable, su acervo es la teoría del color y la pintura bajo combinaciones efectistas. Siempre ha seguido una orientación afianzada en círculos artísticos de amplio caudal intelectual: Planas i Durà, Antoni Tapies, Joan Abellò, Tharrats asi como los críticos de arte Cirlot y Cirice Pellicer introdujeron su quehacer, aunque fueron las tertulias del círculo artístico de Barcelona con las que más se identifico y la discursiva con estos artistas como Gerard, Carlos Tavara, sudamericano, Mao Hsiao-Shek, de Formosa, Olga B. Sánchez, panameña, sin olvidar a Soledad Saavedra y a Trinidad, puesto que han influido en la singular manera en los estudios esotéricos y parasicología.

Aquellos muertos y grisáceos colores, aquellas figuras carentes de expresión y apesumbradas, sin contestación alguna, tornaron a la luz de Valencia, con su avenida a esta capital y el acogimiento de su familia recién creada.

Su historia pictórica es constituida por una serie de etapas que, tras ir superando, llega al momento presente dentro de una manifiesta madurez y templanza.

La temática artística de esta autora la encontramos en la representación de un simbolismo fuera del común, de un apasionado desmesurado de una figurativa insólita, de una imaginativa pictórica inmanescente.

Las sirenas, los grifos, la astrología y la naturaleza parecen despertar en cada una de sus representaciones, ya sea en el juego de naipes céltico, en el tarot o en la astrología. Atestada de esta sobrecarga de arte e imaginación, que nunca sobrante, sino siempre amalgamada en sus últimas realizaciones, invade la composición del lienzo.

Los espejos nos abren el paréntesis entre la realidad y la ficción, del mismo modo que sus obras son ventanas a una figurativa ensoñada, donde el sensualismo y el simbolismo establecen criterios compositivos.

El ornamento venga las formas en la representación, en las que se rompe el límite entre la verdad y la fantasía, los atributos típicos o singulares contrastan con onduladas cabelleras que enaltecen la feminidad y la imbricación entre los seres humanos y de estos con el macrocosmos.

El color lo es todo en su producción. Con la exaltación del mismo provoca la mirada del espectador, plasmando emociones y significaciones. Son la respuesta a sus preguntas a quien las observa, tanto multiculturales como interdisciplinarias.

Son las obras de Arruti, sobrenombre a la que fuese madre de su madre de antepasados y sus huellas en cada seriación, en cada vergel, en cada aventura explorada que el arte, y sobre todo su arte, invoca.

Saludos a tod@s

Juan José Andreu

Pin It on Pinterest